Alonso Quijano y los inquilinos de la mente.
Por el viento, esplendorosos molinos.
Naves Misteriosas, vuelven al futuro en una odisea espacial.
Retoman deseos a mi lámpara,
Soy un extraterrestre en un planeta prohibido.
Quiero alcanzarte.
Encontrarte en la metrópolis, mi quinto elemento.
He recorrido nuevas tierras,
Viajado a las estrellas.
Llegue a la luna en un proyectil.
En la inmensidad del espacio, sin ti no soy,
Mi mente y mi corazón son dos galaxias en guerra.
La mosca que busca un impacto profundo en la inteligencia artificial.
Envuélveme en tu realidad, aliméntate de mi energía.
Sancho, amigo mío, déjame encontrarme.
Tu leyenda es mi origen y no son de metal,
Y no hay hadas madrinas, solo parques Jurasicos.
Ni un hombre bicentenario podría hacer ese viaje intergaláctico.
Rocinante, manso, apacible vehículo.
Me hablas con tus luces, me llevas con tu paciencia ingrávida;
A marte.
Oh Dulcinea,
Fuiste un Armagedón en mi mundo.
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