Otro Plebiscito por favor
El plebiscito fue el responsable de sentar, nuevamente, a los negociadores para re-discutir el acuerdo y es a través de otro plebiscito que los nuevos acuerdos deben ser refrendados. El 2 de octubre de 2016 este país tuvo una gran lección y ese aprendizaje no debe ser desestimado, el pueblo tiene la capacidad de decidir, cada voto cuenta.
El gobierno estaba seguro que el SI iba a ganar, los del NO estaban seguros que iban a perder. Hoy el gobierno no decide cuál es el siguiente paso y los otros parecen tener el sartén por el mango.
En el próximo plebiscito la cuestión se manejaría con más cautela, con incertidumbre, pero también con un mayor conocimiento de la realidad social del país, se escogerían con mayor cuidado los alfiles, los movimientos por una u otra causa se calcularían desde otras lógicas, el lenguaje se ha ido transformando, hubo cambios en las grandes torres, se destaparon las cartas de cómo se mueve la campaña publicitaria en estos escenarios y nos encontramos 20 millones de personas con cedula sin participación política.
El abstencionismo es algo negativo para la vida del país, refleja muchas cosas, la mayoría negativas. “Los que llegan allá tarde o temprano harán lo mismo”, “Para que voto, si mañana igual tengo que ir a trabajar”, “es una pendejada, ya todo está arreglado” argumentos que soportan la base de la abstención. Pienso que una persona que se abstenga a votar puede sentir inconformismo o indiferencia, dos aspectos que se encuentran muy fuerte en la conciencia colectiva.
El primer plebiscito fue como un salto al vacío, no se tomaron las medidas, no se acordó que pasaría en hipotéticos escenarios, el plan B, el As bajo la manga, nada. Baldazo de agua por un lado, bálsamo bendito por el otro. Nadie tenía ni idea de que hacer. Algunos continuaban, quizás inocentemente, anhelando la solución final, Sukhois y Bombers en el horizonte, fuego en la selva, plomo teledirigido, delirio, hervían los canales. Se decidió no volver atrás, por el momento. Mis respetos para los negociadores, tener que mascullar la impotencia del trabajo terminado, volver a leer y cambiar, una vez más, lo que ya era el fin, lo simbólico, la historia, el cierre, el adiós, el acuerdo. Bella la conexión Habana- Cartagena, el ron frente a la playa, tan dulce, tan sangriento.
La mejor salida fue la renegociación, la primera parte en Colombia, sentarse a mirarse las caras, los líderes de uno y otro lado, conversando amenamente, como gente civilizada, con la verdad de frente; organizaron sus propuestas y se las enviaron a los negociadores quienes a su vez las leyeron. Insumos para generar, ahora sí, el final, no va más.
Pero ese acuerdo no es legítimo pues no incorpora las tesis fundamentales de importantes centros de pensamiento, ni la mayoría de ideales de polos de la energía para dirigir al pueblo, próceres universitarios se sienten excluidos, líderes sociales y comunitarios desilusionados, organizaciones de base no se sienten representadas, algunos profetas y sus ministerios no se sienten confortados, “apague y vámonos” se escucha en los rincones.
Mientras tanto ¿Cómo legalizar este nuevo objeto que no existía?, como lo introducimos, re-acuerdo, post- acuerdo, intríngulis jurídica, el congreso puede salvarnos, ya lo ha hecho antes. Nada es casual, la fiesta debe continuar, vaselina para unos, mermelada para otros.
Un segundo Plebicisto es otra oportunidad. Ya terminaron de conversar los designados, se tiene el diseño del baligrafo, ya se avaló el mecanismo, cosa juzgada, para el segundo round solo seria, con todo respeto a los encargados, un copie y pegue. La Registraduría Nacional del Estado Civil es una máquina que funciona, solo hay que tenerle el aceite al día, vale lo que consume. Si hubiera ganado el SI, sería la principal sospechosa, aquella teoría de manipulación de resultados, no sé si me explico.
Tenemos derecho a decidir sobre ese segundo documento, ya la Corte Constitucional nos otorgó poder sobre el primer documento y seguro no dudara en dárnoslos una segunda vez. ¿Cuál es el miedo? Preguntan los Best-sellers
No desechemos la oportunidad de aprovechar el aprendizaje que nos dejó el plebiscito. Es una imagen de la dinámica social y económica de nuestro país, una mirada al territorio, nos ubicó, nos mostró que estamos aquí, que hay muchas personas que piensan similar y hay muchas personas que piensan diferente y vamos todos para el mismo lado, más allá del universo, existimos y como suele pasar de vez en cuando, este Estado nos permitió decidir. Lo mismo hubiera querido yo con ISAGEN. No desechemos el desafío, mundos que deben convivir en un habitación mientras se potencian mutuamente, no hay razón para seguir luchando por sobrevivir, no hay razón para pelear, solo necesitamos vivir en paz.
Propongo que aprendamos del plebiscito. Por ejemplo, con todo respeto, voy a hacer un vago análisis de lo que sucedió en un departamento que representa el mayor potencial de desarrollo sostenible de Colombia: Norte de Santander. La historia de la construcción del país también se encuentra muy ligada a este departamento.
Aportó el 3.54% de los 13 millones 66 mil 47 votos contabilizados aquella noche de octubre del 2016, es decir, 451 mil 80 cedulas presentadas en las urnas, de estas el 54.4% se presentaron en Cúcuta. La votación de Cúcuta, sumada a la de Los Patios y Villa del Rosario, representó el 61% del total de votos del departamento, 274 mil 558, los 3 municipios del área Metropolitana cuyos territorios geográficamente suman solo el 7% del departamento inclinaron la balanza. Cúcuta, vuelve a tomar protagonismo en la historia, ha sido estratégica en la construcción de nuestro país. Noble, Leal y Valerosa, Perla del Norte, quien te conquista, como el 28 de febrero de 1813 , la gloria. Fue entre los linderos de esas tres hermosas ciudades tocadas por las brisas del Pamplonita que el 6 de mayo de 1821 se soñó con la nación más hermosa del mundo: La Gran Colombia.
Más allá de la evidente concentración de ciudadanos en el área urbana y el debilitamiento de la vida rural, otros factores también tienen que ser tomados en cuenta, quizás soy irresponsable, pero revisando el mapa electoral de nuestro ejemplo, notamos que municipios históricamente oprimidos y exprimidos por diversos intereses nacionales e internacionales, gubernamentales, subversivos y paramilitares, con un número significativo de población desplazada, con importantes volúmenes en la historia de la violencia en el país, fueron positivos. Como una especie de perdón en silencio. Mientras que Cúcuta caracterizada por ser de las mayores receptoras de población en situación de desplazamiento, con la gasolina más barata del país, importante puerto para el comercio conectado directamente con el mar Caribe (Puerto La Ceiba a 340 kilómetros, Maracaibo de 420 kilómetros) a los que se llega por medio de las mejores carreteras de Latinoamerica, fue negativa.
Si extrapolamos la cuestión, otro exabrupto que cometeré, muchos ciudadanos de muchas ciudades en Colombia que también tienen grandes ventajas y riquezas quizás cuando votaron no solo evaluaron el acuerdo, también pusieron en la mesa sus situaciones cotidianas, la falta de empresas para trabajar, los recibos, los intereses, las deudas, los escándalos de corrupción del país, los cierres fronterizos, las injusticias, el sufrimiento del sector salud, la pérdida de negocios a manos de multinacionales, la mala programación de la TV privada, el manoseo de los medios de comunicación, los mismos en el poder, nada cambia, no hay transcendencia, no ascendemos, Entonces NO.
Hay que analizar los resultados desde diferentes perspectivas, salir a conversar a los lugares, hay que buscar al otro para entenderlo ¿cómo puedo convencer a alguien si ni siquiera lo entiendo?
Supongamos que en el segundo plebiscito gane el No, algo posible y probable, en ese caso se deberán instalar mesas territoriales para escuchar las razones de cada sector social, los acuerdos que se den en los territorios, serian capítulos del post-acuerdo. Es necesario construir acuerdos locales con perspectiva global, cada territorio tiene sus dinámicas, ha vivido esta historia de manera particular, cada territorio tiene su potencial y encontrara, seguramente, su forma de pasar la página.
El gobierno estaba seguro que el SI iba a ganar, los del NO estaban seguros que iban a perder. Hoy el gobierno no decide cuál es el siguiente paso y los otros parecen tener el sartén por el mango.
En el próximo plebiscito la cuestión se manejaría con más cautela, con incertidumbre, pero también con un mayor conocimiento de la realidad social del país, se escogerían con mayor cuidado los alfiles, los movimientos por una u otra causa se calcularían desde otras lógicas, el lenguaje se ha ido transformando, hubo cambios en las grandes torres, se destaparon las cartas de cómo se mueve la campaña publicitaria en estos escenarios y nos encontramos 20 millones de personas con cedula sin participación política.
El abstencionismo es algo negativo para la vida del país, refleja muchas cosas, la mayoría negativas. “Los que llegan allá tarde o temprano harán lo mismo”, “Para que voto, si mañana igual tengo que ir a trabajar”, “es una pendejada, ya todo está arreglado” argumentos que soportan la base de la abstención. Pienso que una persona que se abstenga a votar puede sentir inconformismo o indiferencia, dos aspectos que se encuentran muy fuerte en la conciencia colectiva.
El primer plebiscito fue como un salto al vacío, no se tomaron las medidas, no se acordó que pasaría en hipotéticos escenarios, el plan B, el As bajo la manga, nada. Baldazo de agua por un lado, bálsamo bendito por el otro. Nadie tenía ni idea de que hacer. Algunos continuaban, quizás inocentemente, anhelando la solución final, Sukhois y Bombers en el horizonte, fuego en la selva, plomo teledirigido, delirio, hervían los canales. Se decidió no volver atrás, por el momento. Mis respetos para los negociadores, tener que mascullar la impotencia del trabajo terminado, volver a leer y cambiar, una vez más, lo que ya era el fin, lo simbólico, la historia, el cierre, el adiós, el acuerdo. Bella la conexión Habana- Cartagena, el ron frente a la playa, tan dulce, tan sangriento.
La mejor salida fue la renegociación, la primera parte en Colombia, sentarse a mirarse las caras, los líderes de uno y otro lado, conversando amenamente, como gente civilizada, con la verdad de frente; organizaron sus propuestas y se las enviaron a los negociadores quienes a su vez las leyeron. Insumos para generar, ahora sí, el final, no va más.
Pero ese acuerdo no es legítimo pues no incorpora las tesis fundamentales de importantes centros de pensamiento, ni la mayoría de ideales de polos de la energía para dirigir al pueblo, próceres universitarios se sienten excluidos, líderes sociales y comunitarios desilusionados, organizaciones de base no se sienten representadas, algunos profetas y sus ministerios no se sienten confortados, “apague y vámonos” se escucha en los rincones.
Mientras tanto ¿Cómo legalizar este nuevo objeto que no existía?, como lo introducimos, re-acuerdo, post- acuerdo, intríngulis jurídica, el congreso puede salvarnos, ya lo ha hecho antes. Nada es casual, la fiesta debe continuar, vaselina para unos, mermelada para otros.
Un segundo Plebicisto es otra oportunidad. Ya terminaron de conversar los designados, se tiene el diseño del baligrafo, ya se avaló el mecanismo, cosa juzgada, para el segundo round solo seria, con todo respeto a los encargados, un copie y pegue. La Registraduría Nacional del Estado Civil es una máquina que funciona, solo hay que tenerle el aceite al día, vale lo que consume. Si hubiera ganado el SI, sería la principal sospechosa, aquella teoría de manipulación de resultados, no sé si me explico.
Tenemos derecho a decidir sobre ese segundo documento, ya la Corte Constitucional nos otorgó poder sobre el primer documento y seguro no dudara en dárnoslos una segunda vez. ¿Cuál es el miedo? Preguntan los Best-sellers
No desechemos la oportunidad de aprovechar el aprendizaje que nos dejó el plebiscito. Es una imagen de la dinámica social y económica de nuestro país, una mirada al territorio, nos ubicó, nos mostró que estamos aquí, que hay muchas personas que piensan similar y hay muchas personas que piensan diferente y vamos todos para el mismo lado, más allá del universo, existimos y como suele pasar de vez en cuando, este Estado nos permitió decidir. Lo mismo hubiera querido yo con ISAGEN. No desechemos el desafío, mundos que deben convivir en un habitación mientras se potencian mutuamente, no hay razón para seguir luchando por sobrevivir, no hay razón para pelear, solo necesitamos vivir en paz.
Propongo que aprendamos del plebiscito. Por ejemplo, con todo respeto, voy a hacer un vago análisis de lo que sucedió en un departamento que representa el mayor potencial de desarrollo sostenible de Colombia: Norte de Santander. La historia de la construcción del país también se encuentra muy ligada a este departamento.
Aportó el 3.54% de los 13 millones 66 mil 47 votos contabilizados aquella noche de octubre del 2016, es decir, 451 mil 80 cedulas presentadas en las urnas, de estas el 54.4% se presentaron en Cúcuta. La votación de Cúcuta, sumada a la de Los Patios y Villa del Rosario, representó el 61% del total de votos del departamento, 274 mil 558, los 3 municipios del área Metropolitana cuyos territorios geográficamente suman solo el 7% del departamento inclinaron la balanza. Cúcuta, vuelve a tomar protagonismo en la historia, ha sido estratégica en la construcción de nuestro país. Noble, Leal y Valerosa, Perla del Norte, quien te conquista, como el 28 de febrero de 1813 , la gloria. Fue entre los linderos de esas tres hermosas ciudades tocadas por las brisas del Pamplonita que el 6 de mayo de 1821 se soñó con la nación más hermosa del mundo: La Gran Colombia.
Más allá de la evidente concentración de ciudadanos en el área urbana y el debilitamiento de la vida rural, otros factores también tienen que ser tomados en cuenta, quizás soy irresponsable, pero revisando el mapa electoral de nuestro ejemplo, notamos que municipios históricamente oprimidos y exprimidos por diversos intereses nacionales e internacionales, gubernamentales, subversivos y paramilitares, con un número significativo de población desplazada, con importantes volúmenes en la historia de la violencia en el país, fueron positivos. Como una especie de perdón en silencio. Mientras que Cúcuta caracterizada por ser de las mayores receptoras de población en situación de desplazamiento, con la gasolina más barata del país, importante puerto para el comercio conectado directamente con el mar Caribe (Puerto La Ceiba a 340 kilómetros, Maracaibo de 420 kilómetros) a los que se llega por medio de las mejores carreteras de Latinoamerica, fue negativa.
Si extrapolamos la cuestión, otro exabrupto que cometeré, muchos ciudadanos de muchas ciudades en Colombia que también tienen grandes ventajas y riquezas quizás cuando votaron no solo evaluaron el acuerdo, también pusieron en la mesa sus situaciones cotidianas, la falta de empresas para trabajar, los recibos, los intereses, las deudas, los escándalos de corrupción del país, los cierres fronterizos, las injusticias, el sufrimiento del sector salud, la pérdida de negocios a manos de multinacionales, la mala programación de la TV privada, el manoseo de los medios de comunicación, los mismos en el poder, nada cambia, no hay transcendencia, no ascendemos, Entonces NO.
Hay que analizar los resultados desde diferentes perspectivas, salir a conversar a los lugares, hay que buscar al otro para entenderlo ¿cómo puedo convencer a alguien si ni siquiera lo entiendo?
Supongamos que en el segundo plebiscito gane el No, algo posible y probable, en ese caso se deberán instalar mesas territoriales para escuchar las razones de cada sector social, los acuerdos que se den en los territorios, serian capítulos del post-acuerdo. Es necesario construir acuerdos locales con perspectiva global, cada territorio tiene sus dinámicas, ha vivido esta historia de manera particular, cada territorio tiene su potencial y encontrara, seguramente, su forma de pasar la página.
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