Ojo con el 2022 algunas cosas andan mal y otras perfectamente.
Muchas cosas se pueden decir que andan mal en la actualidad colombiana y otras están funcionando a la perfección.
En la
lógica de lo racional no cabe que se le eche glifosato al campesino en la
selva, mientras la cocaína la producen en haciendas de la capital colombiana y
la comercializan en aeronaves legales por rutas vigiladas por la policía Nacional.
Imaginen como está funcionando ese negocio a la
perfección. Estados Unidos acaba de declarar que aspira más de 200.000
toneladas de Cocaína al año. Récord. Dicen que la mayoría del polvo es colombiano
y llega vía México. Los mexicanos, los distribuidores en USA y el sistema
bancario se queda con la mayor parte de la riqueza producida por esta hoja. Mientras
tanto Colombia continúa poniendo la sangre. Miles de millones de dólares
invertidos en acabar con la mata sembrada por brazos campesinos colombianos día
y noche. Saldría más fácil todo si Estados Unidos nos comprara tomate, cebolla,
perejil, aguacate, lulos, en fin. Todo de alta calidad. Pero les encanta la coca.
No está funcionando la fuerza pública, policía
y Fiscalía, que hace espectáculos con las incautaciones de cocaína y la
“desarticulación” de bandas delincuenciales, pero tan poca inteligencia, poco
esfuerzo para atrapar a los que realmente están detrás del negocio, fantasmas,
muchos ya legalizados por sus contactos en el Congreso de la Republica,
embajadas y diversas de esferas sociales incluyendo núcleos bancarios,
judiciales, ministeriales y presidenciales. Deberían tratar de capturar este
tipo de delincuentes en vez de estar correteando jíbaros.
No parecen funcionar las fuerzas de seguridad e
inteligencia al servicio del pueblo colombiano. No son capaces de identificar
una sistematicidad, un patrón, unas categorías principales en el asesinato
permanente de líderes sociales y desmovilizados. En el desangre de las arcas públicas,
en las ollas podridas de Odebrecht, Reficar, Hidroituango…
No está funcionando el cuidado que debe tener
el Estado para la garantía de los derechos mínimos vitales de los colombianos. Pocas naciones en el mundo en las que mueren diariamente
tantos compatriotas. Sumamos la pandemia, las masacres, los asesinatos, el paro
nacional, las muertes colaterales invisibles que está causando un sistema de
salud construido sobre cimientos podridos; negocio en vez de función social. (Usted
no ve médicos en los barrios. Ni mucho
menos ciencia para la vida). Y sumaremos el: Todos a trabajar presencialmente o
no les pagamos. Ahora el distanciamiento social es de 1 metro. Mientras Europa ya
piensa en aplicar la tercera dosis.
No se está protegiendo a los jóvenes que quieren
cambiar su realidad. Tanto lo desean que algunos se paran frente a tanquetas de
la policía esperando que les destrocen las caras. La fuerza pública se esfuerza
por neutralizar al enemigo interno, al colombiano rebelde, al que categoriza
como subversivo. La violencia contra el hermano, porque eso son policías y
manifestantes, o como algunos los ven, policías y terroristas, es lo máximo a
lo que puede aspirar un poder político surgido desde la corrupción, el odio, el
narcotráfico y la muerte.
Los jóvenes colombianos parece que ya no tienen
miedo a morir en las calles o a desaparecer. A propósito, Jaime Garzón les habló
a los jóvenes de su época. Lo asesinaron, según Salvatore Mancuso, por la
estigmatización del Estado y sus listados irracionales de “malditos subversivos
comunistas” a los que paramilitares ejecutaban a sangre fría. Cómicamente lo
alcanzó a decir. Los jóvenes de la época de Jaime sabíamos quien dio la orden y
nos quedamos con los brazos cruzados.
No está funcionando la política, el arte de servir
y amar al pueblo. La fuerza política más poderosa de Colombia se inventó un cisma:
socialismo o democracia (Que retuerce un poco la comparación lógica: Socialismo
o Capitalismo). Manteniéndonos en una ideología que surge en los tiempos
posteriores a la segunda guerra mundial, en la “guerra fría” atizada única y
exclusivamente por demostrar quien era la nación más poderosa, mientras tanto
Europa y Japón se reconstruían.
Acá me detengo. En la década de los 50 el bus norteamericano
va a tremenda velocidad y se lleva por delante al que sea. El progreso surge de
la acumulación de la riqueza y el crecimiento de la ganancia y la deuda. En eso
nace la televisión y el marketing publicitario, todos pueden tener riqueza. Los
bancos se afianzan en un país de industrias transformadas por el esfuerzo de la
guerra. El bus soviético va más despacio, una nación rural devastada por la
guerra. El progreso surge desde el bienestar del pueblo. El Estado procura
asegurar servicios públicos básicos, educación y salud. La riqueza ya es
limitada debido a que no es un objetivo dentro del modelo de desarrollo social
y económico. El Estado empieza a crecer, adquiere más responsabilidades. Desde ese
entonces ese bus lento es considerado una amenaza para la velocidad del otro
bus.
El Estado Colombiano se montó en el bus más
veloz, en ese afán de crecimiento y desarrollo vendió las pocas empresas que
con tanto esfuerzo había creado, para construir una nueva nación a través de la
nueva mentalidad postguerra: Riqueza es igual a progreso. El Estado entregó a empresas
privadas sus activos para que estos generen ganancias, luego el estado cobra
impuestos sobre esa ganancia y algunas riquezas para desarrollar
programas sociales y subsidiar al pueblo. Cualquier idea contraria a la nueva
visión colombiana era considerada una amenaza. Todos tienen derecho a generar y
acumular la riqueza.
Entre otras cosas en Colombia pocos pueden acumular
riqueza intergeneracional. La familia promedio del Chocó vive en un rancho de
tabla y esa es toda la riqueza que pueden acumular sus hijos dentro de este
modelo de desarrollo. Y así millones de colombianos.
Pero entonces, ¿por qué no vamos a la misma
velocidad de crecimiento de la nación norteamericana?, ¿por qué el departamento
del Chocó sigue siendo el Chocó y no se ha transformado en Singapur?
La respuesta está en Europa donde los países empezaron
a escoger lo mejor del capitalismo y lo mejor del socialismo, aprendieron las
lecciones de la guerra, se adaptaron a sus condiciones naturales, una reconstrucción
dura y dolorosa que los obligó a dejar los fanatismos y cultos a las
personalidades. Alemania, por ejemplo, fuertemente socialista, la canciller Angela
Merkel lleva 16 años en el poder. 4 periodos presidenciales colombianos. La
gente en Alemania parece entender que político está funcionando. Finlandia, no
existen escuelas privadas, no les importa el petróleo, son socialistas y crearon
multinacionales capitalistas de la tecnología que no paran de crecer y absorber
mano de obra mundial.
Volviendo. Otra cosa que no parece
funcionar es el acuerdo de Paz resultado de las conversaciones entre el Estado
de Colombia y la guerrilla FARC-EP. Este acuerdo fue sometido a un plebiscito
el 02 de octubre de 2016. Citados los colombianos para su aprobación o
denegación; continúa retumbando en la conciencia social su resultado. Con una
abstención del 60% las autoridades indicaron que el 50,2% de los votantes optaron
por el No, mientras que el 49,7% lo hicieron por el Sí. Desaprobado y modificado
el texto que en su esencia pudo mantener lo acordado a través del dialogo en la
Habana. Fue certificado como optimo por algunos miembros de la comunidad
internacional, incluida la ONU y aprobado por el Estado Colombiano en ese
momento. Ese <No> funciono perfectamente para el Centro Democrático, el
No fluyo totalmente capitalizado a sus arcas.
Algunos datos
anecdóticos al respecto del plebiscito indican que, al parecer, al menos, 53.908
personas ese día salieron a votar emberracadas o emborrachadas. Previo al plebiscito
se realizaron 14 encuestas por parte de las más prestigiosas firmas investigadoras
de mercados y grandes medios de comunicación, 13 le dieron la victoria al Sí. 1
le dio la victoria al No y actualmente es la principal generadora de propaganda
progubernamental colombiana.
Al parecer
el estado de las cosas actuales en Colombia fluyen desde el No. Entonces ¿será que
el 2022 iniciará el tiempo del Sí?
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